Empresas y gobiernos invierten 33 veces más en actividades que destruyen la naturaleza que en salvarla
El actual mundo capitalista se ha hecho a sí mismo destruyendo la biodiversidad, a pesar de que sin ella no podemos vivir. Las empresas (desde la agricultura hasta la alta tecnología) y los gobiernos dependen de la naturaleza, pero los sistemas actuales incentivan su destrucción: el dinero invertido en 2023 a nivel global con impactos directamente negativos en la naturaleza ascendió a 7,3 billones de dólares (2,4 billones procedecentes de subsidios públicos), mientras que el destinado a actividades en favor de su conservación y restauración fue solo de 220.000 millones, es decir, 33 veces menos.
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