{"id":16843,"date":"2026-05-13T19:28:27","date_gmt":"2026-05-13T19:28:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.hemensalidaporlaizquierda.org\/wordpress\/?p=16843"},"modified":"2026-05-13T19:28:29","modified_gmt":"2026-05-13T19:28:29","slug":"trump-sin-un-as-en-la-manga-en-el-encuentro-con-china","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.hemensalidaporlaizquierda.org\/wordpress\/2026\/05\/13\/trump-sin-un-as-en-la-manga-en-el-encuentro-con-china\/","title":{"rendered":"Trump sin un \u00abas en la manga\u00bb en el encuentro con China"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Por <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/autor\/alejandro-marco-del-pont\/\">Alejandro Marc\u00f3 del Pont<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Donald Trump llegar\u00e1 a su encuentro con Xi Jinping en Beijing con una certeza inc\u00f3moda, todav\u00eda puede hacer da\u00f1o, pero ya no puede dictar las reglas del juego. Su repertorio es conocido, ruidoso y pol\u00edticamente poco eficaz ante su electorado: aranceles, amenazas, controles tecnol\u00f3gicos, presi\u00f3n sobre bancos, sanciones secundarias, restricciones financieras, advertencias sobre chips, software y semiconductores. Es una caja de herramientas poderosa, pero no es un as en la manga. Casi todas esas herramientas tienen un defecto estructural, da\u00f1an tambi\u00e9n a quien las usa. En la relaci\u00f3n entre Estados Unidos y China, la coerci\u00f3n econ\u00f3mica dej\u00f3 de ser una calle de una sola mano. Se convirti\u00f3 en una avenida de doble circulaci\u00f3n, cargada de obst\u00e1culos, desv\u00edos y costos colaterales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reuni\u00f3n prevista para el 14 y 15 de mayo no llega en un vac\u00edo diplom\u00e1tico. Lo hace despu\u00e9s de a\u00f1os de guerra comercial, de controles tecnol\u00f3gicos, de sanciones cruzadas y de una competencia cada vez menos disimulada por el control de los insumos estrat\u00e9gicos del siglo XXI. <em>Reuters Breakingviews<\/em> describi\u00f3 el pr\u00f3ximo encuentro como una cumbre con m\u00e1s riesgos que promesas, donde el d\u00e9ficit comercial, Ir\u00e1n, los semiconductores y las tierras raras aparecen como parte de un mismo tablero. El dato central no es que Trump quiera mostrarse fuerte. Eso ya se sabe. El dato relevante es que, esta vez, la fortaleza estadounidense parece menos unilateral que antes. Washington descubri\u00f3 que no puede vivir c\u00f3modamente sin ciertos insumos chinos; Beijing, a su vez, sabe que sigue necesitando tecnolog\u00eda estadounidense, pero tambi\u00e9n entiende que la dependencia es rec\u00edproca y que esa reciprocidad puede convertirse en arma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante a\u00f1os, la sanci\u00f3n estadounidense funcion\u00f3 como una forma de jurisdicci\u00f3n imperial informal. No hac\u00eda falta ocupar territorios ni desplegar tropas. Bastaba con controlar el acceso al d\u00f3lar, al sistema financiero, a los bancos corresponsales, a las aseguradoras, a las navieras, a los mercados de capitales y a las tecnolog\u00edas cr\u00edticas. Una empresa pod\u00eda estar en Europa, Asia o Am\u00e9rica Latina, pero si tocaba el sistema estadounidense, quedaba bajo la sombra de Washington. Esa fue una de las grandes ventajas estrat\u00e9gicas de Estados Unidos desde el fin de la Guerra Fr\u00eda: convertir su centralidad financiera en poder pol\u00edtico global. El problema para Trump es que China ya no se limita a quejarse de esa extraterritorialidad. Est\u00e1 construyendo instrumentos para volverla m\u00e1s costosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El caso de las refiner\u00edas chinas acusadas de comprar petr\u00f3leo iran\u00ed lo muestra con claridad. En abril, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancion\u00f3 a&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.hengli-petrochem.com\/\">Hengli Petrochemical (Dalian) Chemical Co<\/a>., una refiner\u00eda independiente china, a la que acus\u00f3 de haber comprado miles de millones de d\u00f3lares en petr\u00f3leo iran\u00ed. Para Washington, el objetivo era evidente: cortar ingresos a Teher\u00e1n, presionar a quienes sostienen su comercio petrolero y advertir a terceros que el petr\u00f3leo iran\u00ed no es una mercanc\u00eda neutral sino una exposici\u00f3n jur\u00eddica y financiera. La medida formaba parte de una ofensiva m\u00e1s amplia contra la llamada flota fantasma iran\u00ed y contra las redes que permiten a Ir\u00e1n seguir exportando crudo pese a las sanciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la respuesta china no fue una represalia cl\u00e1sica. No se limit\u00f3 a sancionar a una empresa estadounidense equivalente, ni a imponer un arancel espejo, ni a emitir una condena diplom\u00e1tica rutinaria. El Ministerio de Comercio de China anunci\u00f3 una orden para bloquear el cumplimiento de las sanciones estadounidenses contra cinco refiner\u00edas: Hengli Petrochemical, Shandong Jincheng Petrochemical Group, Hebei Xinhai Chemical Group, Shouguang Luqing Petrochemical y Shandong Shengxing Chemical. Seg\u00fan Reuters, Beijing sostuvo que las sanciones estadounidenses violaban el derecho internacional y las normas b\u00e1sicas de las relaciones internacionales, y orden\u00f3 que esas medidas no fueran reconocidas, implementadas ni cumplidas dentro del marco jur\u00eddico chino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese movimiento marca un cambio cualitativo. China no est\u00e1 respondiendo solo con da\u00f1o econ\u00f3mico; est\u00e1 respondiendo con arquitectura jur\u00eddica. Est\u00e1 diciendo a bancos,<em> traders, <\/em>aseguradoras, navieras y socios comerciales: si obedecen autom\u00e1ticamente a Washington, pueden quedar expuestos en China. La sanci\u00f3n estadounidense funciona mejor cuando el resto del mundo la acata preventivamente, incluso sin estar obligado directamente. China intenta quebrar esa obediencia anticipada. No necesita destruir el poder financiero estadounidense. Le alcanza con hacerlo m\u00e1s ambiguo, m\u00e1s caro y m\u00e1s riesgoso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La base de esta estrategia no apareci\u00f3 de un d\u00eda para el otro. En 2021, China aprob\u00f3 las \u201c<a href=\"https:\/\/www.junhe.com\/legal-updates\/1374?locale=en\">Reglas para contrarrestar la aplicaci\u00f3n extraterritorial injustificada de legislaci\u00f3n extranjera y otras medidas<\/a>\u201d. Esa normativa permite al Ministerio de Comercio emitir \u00f3rdenes de prohibici\u00f3n cuando una ley extranjera, aplicada extraterritorialmente, restringe de manera injustificada las actividades comerciales normales de ciudadanos o empresas chinas. M\u00e1s importante a\u00fan, si una persona o empresa cumple con una medida extranjera incluida dentro de una orden de prohibici\u00f3n y con eso perjudica a una empresa china, esta puede iniciar acciones ante un tribunal chino y reclamar compensaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En t\u00e9rminos menos jur\u00eddicos y m\u00e1s pol\u00edticos: China est\u00e1 creando una pinza. Si una empresa extranjera cumple con las sanciones de Estados Unidos, puede exponerse a demandas o sanciones en China. Si no cumple con las sanciones de Estados Unidos, puede quedar bajo el castigo financiero de Washington. La empresa deja de ser simplemente un actor econ\u00f3mico y se convierte en reh\u00e9n de dos soberan\u00edas enfrentadas. Esa es la novedad. La disputa ya no ocurre solo entre Estados. Se traslada al contrato privado, al pago pendiente, al seguro mar\u00edtimo, al cr\u00e9dito bancario, al proveedor de componentes, al distribuidor europeo, al importador asi\u00e1tico, al socio latinoamericano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Imaginemos un caso hipot\u00e9tico. Una empresa china, TechWorld, fabrica componentes electr\u00f3nicos de alta precisi\u00f3n. Una distribuidora europea, EuroDist, firma con ella un contrato por diez millones de euros. TechWorld produce y entrega. Antes del pago final, Estados Unidos incluye a TechWorld en una lista de sanciones por supuestas ventas a un tercer pa\u00eds sancionado, como podr\u00eda ser Ir\u00e1n. EuroDist, temiendo perder acceso al sistema financiero estadounidense, decide no pagar. Desde su punto de vista, est\u00e1 actuando con prudencia. Desde el punto de vista chino, est\u00e1 acatando una medida extranjera considerada ileg\u00edtima y extraterritorial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el Ministerio de Comercio chino emite una&nbsp;<strong><em>orden de bloqueo<\/em><\/strong>&nbsp;sobre esa sanci\u00f3n, TechWorld podr\u00eda demandar a EuroDist ante tribunales chinos. Podr\u00eda reclamar el pago adeudado, intereses, da\u00f1os derivados de la interrupci\u00f3n comercial y eventualmente solicitar medidas sobre activos de EuroDist en China. EuroDist quedar\u00eda atrapada. Si paga, teme a Beijing. Si no paga, teme a Washington. La sanci\u00f3n deja de ser una l\u00ednea recta entre Estados Unidos y la empresa sancionada; se transforma en una red de riesgos extendida sobre toda la cadena comercial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed est\u00e1 el coraz\u00f3n de la nueva estrategia china. Beijing entendi\u00f3 que la extraterritorialidad estadounidense opera porque terceros actores privados sobreact\u00faan el cumplimiento. Los bancos cancelan cuentas, los proveedores suspenden operaciones, las aseguradoras se retiran, las navieras modifican rutas, los compradores se cubren, los abogados recomiendan prudencia extrema. China ahora busca introducir un costo contrario: cumplir demasiado con Washington tambi\u00e9n pueda ser jur\u00eddicamente peligroso. Es una forma de <em>lawfare <\/em>econ\u00f3mico, pero no en el sentido superficial del t\u00e9rmino. Es la juridificaci\u00f3n de la rivalidad geopol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Trump, frente a eso, conserva herramientas importantes, pero todas tienen l\u00edmites. La primera son los aranceles. Puede volver a amenazar con tarifas elevadas sobre productos chinos y presentarlas como prueba de dureza. El problema es que China ya aprendi\u00f3 a convivir con la presi\u00f3n arancelaria, a redirigir flujos comerciales y a absorber parte del da\u00f1o.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.cfr.org\/\">El&nbsp;Consejo de Relaciones Exteriores&nbsp;<\/a>(CFR, por sus siglas en ingl\u00e9s) se\u00f1ala que, despu\u00e9s de la escalada de 2025, Estados Unidos y China redujeron parcialmente sus tarifas hacia fines de noviembre; aun as\u00ed, el comercio bilateral cay\u00f3 con fuerza y China alcanz\u00f3 un super\u00e1vit comercial muy elevado pese a los aranceles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda carta son los controles tecnol\u00f3gicos. Estados Unidos sigue controlando nodos decisivos: chips avanzados, software de dise\u00f1o, equipos de fabricaci\u00f3n, propiedad intelectual, sistemas operativos, herramientas de inteligencia artificial y maquinaria cr\u00edtica para semiconductores. Esta es una ventaja real. Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed aparece una debilidad. Washington ha usado cada vez m\u00e1s los controles de exportaci\u00f3n como fichas de negociaci\u00f3n, no solo como instrumentos estrictos de seguridad nacional. El&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.csis.org\/\">Center for Strategic and International Studies (CSIS<\/a>) advierte que esa expansi\u00f3n erosiona la credibilidad del sistema, incentiva a China a acelerar su sustituci\u00f3n tecnol\u00f3gica y empuja a ambos pa\u00edses hacia una carrera de controles cada vez m\u00e1s amplia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Washington dice que una tecnolog\u00eda no puede venderse por razones de seguridad nacional, pero luego negocia excepciones a cambio de compromisos comerciales, compras agr\u00edcolas o concesiones coyunturales, el mensaje se debilita. China interpreta que no se trata de una l\u00ednea roja estrat\u00e9gica, sino de una moneda de cambio. Y cuando una herramienta de seguridad se convierte en moneda de cambio, pierde autoridad. Tambi\u00e9n pierde capacidad para ordenar coaliciones, porque los aliados empiezan a preguntarse si est\u00e1n defendiendo una arquitectura com\u00fan o acompa\u00f1ando una t\u00e1ctica transaccional de corto plazo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tercera carta es la m\u00e1s poderosa y la m\u00e1s peligrosa: el sistema financiero. Trump podr\u00eda aumentar la presi\u00f3n sobre bancos chinos vinculados a pagos de petr\u00f3leo iran\u00ed. Esa amenaza s\u00ed tiene densidad estrat\u00e9gica. Sancionar bancos, restringir acceso al d\u00f3lar o castigar entidades que procesan pagos sensibles puede generar un impacto mucho mayor que sancionar refiner\u00edas independientes. El problema es que esa carta se parece menos a un as y m\u00e1s a una granada. Puede obligar a China a moverse, pero tambi\u00e9n puede llevar la disputa a un nivel sist\u00e9mico. Si Washington toca bancos chinos relevantes, Beijing puede responder con restricciones regulatorias contra empresas estadounidenses, controles de exportaci\u00f3n, investigaciones administrativas, presi\u00f3n sobre activos o nuevas medidas sobre cadenas de suministro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuarta carta ser\u00eda la coordinaci\u00f3n con aliados. En t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos, esta es probablemente la m\u00e1s racional. Si Estados Unidos quiere reducir la dependencia de China en minerales cr\u00edticos, semiconductores, bater\u00edas, insumos farmac\u00e9uticos y manufactura avanzada, no puede hacerlo solo. Necesita a Jap\u00f3n, Corea del Sur, la Uni\u00f3n Europea, Australia, Canad\u00e1, India, M\u00e9xico y otras econom\u00edas integradas en cadenas globales. Francia, por ejemplo, convoc\u00f3 a pa\u00edses del G7 para discutir c\u00f3mo reducir la dependencia de China en materiales cr\u00edticos, en un contexto donde las tierras raras y los imanes permanentes se volvieron una vulnerabilidad industrial y militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema es que la pol\u00edtica exterior de Trump suele operar contra la l\u00f3gica de esa coordinaci\u00f3n. Su estilo es bilateral, personalista, transaccional y muchas veces hostil incluso con aliados. Para enfrentar a China de manera eficaz, Estados Unidos necesitar\u00eda paciencia institucional, previsibilidad, acuerdos de largo plazo y una narrativa compartida con sus socios. Trump, en cambio, privilegia el gesto inmediato: el arancel, la amenaza, la foto, el anuncio, la supuesta victoria. Esa teatralidad puede funcionar en campa\u00f1a, pero no resuelve la dependencia estructural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ah\u00ed aparece la mejor carta china: los cuellos de botella materiales. Estados Unidos controla nodos tecnol\u00f3gicos; China controla nodos f\u00edsicos. Las tierras raras y los imanes permanentes son el ejemplo m\u00e1s evidente. El CFR sostiene que China domina la mayor parte del procesamiento global de tierras raras pesadas y de la fabricaci\u00f3n de imanes permanentes, dejando a Estados Unidos en una dependencia casi total para ciertos elementos necesarios en tecnolog\u00edas avanzadas. No se trata de un recurso ex\u00f3tico de laboratorio. Se trata de insumos para defensa, autos el\u00e9ctricos, turbinas, electr\u00f3nica avanzada, semiconductores, rob\u00f3tica y sistemas aeroespaciales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n iran\u00ed agrega otra capa. China es un comprador central del petr\u00f3leo iran\u00ed y ve el conflicto con Teher\u00e1n no solo como un problema diplom\u00e1tico, sino como un asunto de seguridad energ\u00e9tica. <em>Reuters <\/em>inform\u00f3 que el canciller iran\u00ed se reuni\u00f3 con Wang Yi en Beijing una semana antes del viaje de Trump, y que el estrecho de Ormuz y las negociaciones con Ir\u00e1n estar\u00e1n en la agenda del encuentro Trump-Xi. Esto reduce a\u00fan m\u00e1s el margen estadounidense. Trump puede pedir a China que presione a Ir\u00e1n, pero China sabe que su relaci\u00f3n con Teher\u00e1n tambi\u00e9n le da una carta frente a Washington. Ir\u00e1n deja de ser solo un expediente de Medio Oriente y se convierte en una pieza dentro de la negociaci\u00f3n sino-estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Trump puede vender la cumbre como una pulseada de voluntades. Puede presentarse como el negociador duro que obliga a Xi a sentarse a la mesa. Puede prometer que los aranceles, las sanciones y la amenaza financiera devolver\u00e1n a Estados Unidos una superioridad perdida. Pero la realidad es m\u00e1s desabrida. La negociaci\u00f3n no se juega entre un acreedor y un deudor, ni entre un centro imperial y una periferia disciplinada. Se juega entre dos potencias interdependientes que conocen las vulnerabilidades de la otra y est\u00e1n dispuestas a explotarlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La alternativa m\u00e1s racional para Trump no ser\u00eda buscar una victoria, sino negociar por capas: estabilizar el frente iran\u00ed, preservar flujos m\u00ednimos de tierras raras, limitar los controles tecnol\u00f3gicos a criterios de seguridad nacional verdaderamente defendibles, reducir el uso performativo de aranceles y reconstruir una coordinaci\u00f3n seria con aliados. Pero eso exige disciplina estrat\u00e9gica. Exige aceptar que no todo anuncio ruidoso es una victoria. Exige entender que una econom\u00eda interdependiente no se gobierna solo con amenazas. Y exige algo que Trump rara vez practica: distinguir entre presi\u00f3n y estrategia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">China, en cambio, parece estar jugando una partida m\u00e1s institucional. No responde \u00fanicamente con castigos puntuales, sino con marcos legales que condicionan el comportamiento de empresas, gobiernos y cadenas de suministro. No se limita a contestar golpe por golpe. Redise\u00f1a el terreno donde se produce el golpe. Ah\u00ed reside la diferencia fundamental. Washington usa la sanci\u00f3n como l\u00e1tigo. Beijing est\u00e1 construyendo un sistema para que obedecer ese l\u00e1tigo tambi\u00e9n tenga costo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, si Trump llega a Beijing creyendo que todav\u00eda puede intimidar a China con el repertorio habitual, corre el riesgo de confundir ruido con poder. Su problema no es la falta absoluta de cartas. Su problema es que todas sus cartas tienen reverso. Cada arancel puede encarecer su propia econom\u00eda. Cada control tecnol\u00f3gico puede acelerar la autonom\u00eda china. Cada sanci\u00f3n puede activar una orden de bloqueo. Cada amenaza financiera puede abrir un frente sist\u00e9mico. Cada gesto unilateral puede empujar a los aliados a la cautela. China ya no espera pasivamente el pr\u00f3ximo golpe. Lo anticipa, lo encuadra jur\u00eddicamente y lo convierte en un costo para terceros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fuente: <a href=\"https:\/\/eltabanoeconomista.wordpress.com\/2026\/05\/10\/trump-sin-un-as-en-la-manga-en-el-encuentro-con-china\/\">https:\/\/eltabanoeconomista.wordpress.com\/2026\/05\/10\/trump-sin-un-as-en-la-manga-en-el-encuentro-con-china\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Donald Trump llegar\u00e1 a su encuentro con Xi Jinping en Beijing con una certeza inc\u00f3moda, todav\u00eda puede hacer da\u00f1o, pero ya no puede dictar las reglas del juego. Su repertorio es conocido, ruidoso y pol\u00edticamente poco eficaz ante su electorado: aranceles, amenazas, controles tecnol\u00f3gicos, presi\u00f3n sobre bancos, sanciones secundarias, restricciones financieras, advertencias sobre chips, software y semiconductores. Es una caja de herramientas poderosa, pero no es un as en la manga. 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