{"id":16612,"date":"2026-02-18T19:50:55","date_gmt":"2026-02-18T19:50:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.hemensalidaporlaizquierda.org\/wordpress\/?p=16612"},"modified":"2026-02-18T19:50:57","modified_gmt":"2026-02-18T19:50:57","slug":"la-cuestion-del-sahara-occidental-la-lastrada-transicion-espanola-a-una-democracia-postimperial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.hemensalidaporlaizquierda.org\/wordpress\/2026\/02\/18\/la-cuestion-del-sahara-occidental-la-lastrada-transicion-espanola-a-una-democracia-postimperial\/","title":{"rendered":"La cuesti\u00f3n del S\u00e1hara Occidental: la lastrada transici\u00f3n espa\u00f1ola a una \u00abdemocracia postimperial\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/autor\/enrique-bengochea-tirado\/\">Enrique Bengochea Tirado<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan establec\u00eda este tratado, la administraci\u00f3n de la hasta entonces provincia del S\u00e1hara ser\u00eda transferida a Marruecos y a Mauritania, que desde hac\u00eda a\u00f1os reclamaban su soberan\u00eda sobre el territorio en la arena internacional. Seis d\u00edas m\u00e1s tarde, ese 20 de noviembre, el pr\u00edncipe Juan Carlos firm\u00f3 la Ley 40\/1970 sobre la descolonizaci\u00f3n del S\u00e1hara por la que se iniciaban los tr\u00e1mites para poner en marcha la transacci\u00f3n. Como conclusi\u00f3n de este proceso, el 26 de febrero de 1976 se inform\u00f3 a Naciones Unidas que Espa\u00f1a ya no administraba el territorio. Libre al mismo tiempo del peso del dictador y del colonialismo, el pa\u00eds pod\u00eda empezar su transici\u00f3n a una democracia postimperial. Esta narrativa, sin embargo, resulta enga\u00f1osa, ya que oculta una realidad m\u00e1s compleja: la dificultad estructural de romper con los intereses econ\u00f3micos y geopol\u00edticos generados durante d\u00e9cadas de colonizaci\u00f3n y franquismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El S\u00e1hara Occidental representa un caso especialmente sangrante de colonizaci\u00f3n inconclusa, donde los compromisos internacionales de descolonizaci\u00f3n fueron sistem\u00e1ticamente diferidos y finalmente traicionados. La pol\u00edtica colonial espa\u00f1ola se caracteriz\u00f3 por su opacidad, los conflictos entre \u00e9lites y por llevarse a cabo siempre a espaldas de la poblaci\u00f3n saharaui. Se debe se\u00f1alar que la prolongada permanencia en el occidente sahariano muestra c\u00f3mo la pol\u00edtica espa\u00f1ola puso todas las trabas posibles para evitar la celebraci\u00f3n de un refer\u00e9ndum de autodeterminaci\u00f3n, estirando la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica del territorio. En este sentido, los intereses creados durante el per\u00edodo colonial no solo impidieron la celebraci\u00f3n del plebiscito, sino que configuraron un modelo que perpet\u00faa hasta hoy estructuras neocoloniales de explotaci\u00f3n y control territorial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La provincializaci\u00f3n: cambiar todo para que nada cambie<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pese a la fundaci\u00f3n de la factor\u00eda de Villa Cisneros en 1884 y los acuerdos con Francia para delimitar sobre el mapa el territorio a principios del siglo XX, no es hasta el segundo tercio del siglo que las potencias europeas empiecen a controlar el interior del territorio. Un dominio constantemente puesto en jaque por la poblaci\u00f3n n\u00f3mada del territorio, tanto en la forma de un enfrentamiento frontal como por la capacidad de huir del contacto con los colonizadores. En este sentido, entre 1957 y 1958, un levantamiento encabezado por el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n, una organizaci\u00f3n militar anticolonial, estuvo a punto de tener \u00e9xito en la empresa de expulsar a los gobiernos europeos tanto de la zona sur del protectorado espa\u00f1ol sobre Marruecos como del S\u00e1hara. Solamente pudo evitar tal desenlace la colaboraci\u00f3n militar hispano-francesa durante la llamada Guerra de Ifni-S\u00e1hara. Aunque como consecuencia del enfrentamiento Espa\u00f1a tuvo que ceder el control de la franja de Tarfaya a Marruecos, la experiencia confirm\u00f3 que los imperios coloniales no desaparecen sin resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se debe tener en cuenta que, para evitar la descolonizaci\u00f3n y preservar sus intereses, las metr\u00f3polis desarrollaron estrategias que se adaptaban al contexto y a las resistencias que encontraban. De este modo, entre 1958 y 1959, la dictadura franquista apost\u00f3 por transformar jur\u00eddicamente sus restantes territorios coloniales en provincias: Ifni, S\u00e1hara Espa\u00f1ol, R\u00edo Muni y Fernando Poo; en palabras del Almirante Carrero Blanco, \u201ctan espa\u00f1olas como la de Cuenca\u201d, incidiendo en una f\u00f3rmula que permit\u00eda el mantenimiento sustancial del control colonial bajo una nueva apariencia jur\u00eddica (De Dalmases, 2025).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el caso de la Espa\u00f1a franquista \u2013al igual que el Portugal de Salazar\u2013, esta estrategia se realizaba en un contexto complicado: las dictaduras ib\u00e9ricas hab\u00edan sido parias en la arena internacional desde la derrota de las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial; en este sentido, su inclusi\u00f3n en Naciones Unidas significaba su integraci\u00f3n en el orden mundial pol\u00edtico y econ\u00f3mico. Sin embargo, una de las condiciones para participar en esta organizaci\u00f3n consist\u00eda en informar de los Territorios No Aut\u00f3nomos bajo su administraci\u00f3n, es decir, aquellos territorios susceptibles de ser descolonizados. Al incluirlos como provincias se argumentaba que formaban parte integrante de la naci\u00f3n, por lo que no deb\u00edan tener esa consideraci\u00f3n. En el caso del S\u00e1hara, esta gatopardiana estrategia consigui\u00f3 atrasar su listado hasta 1963.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, esta provincializaci\u00f3n implic\u00f3 transformaciones profundas en las estructuras sociales locales, incluyendo la promoci\u00f3n de nuevos modelos familiares y de g\u00e9nero a trav\u00e9s de instituciones como la Secci\u00f3n Femenina o la Organizaci\u00f3n Juvenil Espa\u00f1ola (Bengochea Tirado, 2018). Esto ocurr\u00eda mientras se promocionaban formas de justicia isl\u00e1mica a trav\u00e9s de la institucionalizaci\u00f3n de los cad\u00edes y se formulaban formas de participaci\u00f3n en la&nbsp;<em>democracia org\u00e1nica<\/em>&nbsp;franquista que inclu\u00edan la estructuraci\u00f3n tribal de la sociedad. En este contexto se crearon instituciones como el Cabildo Provincial en 1961, seg\u00fan el modelo de las Diputaciones Provinciales, y la Asamblea o Yema\u00e1 General del S\u00e1hara en 1967, \u00f3rgano consultivo destinado a dar voz a la poblaci\u00f3n saharaui. As\u00ed, la estructura colonial busc\u00f3 en todo momento cooptar ciertas \u00e9lites mediante el flujo de capital pol\u00edtico y econ\u00f3mico que significaba integrarse en estas instituciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este ejercicio pretend\u00eda crear una estructura institucional h\u00edbrida que responder\u00eda a un discurso sobre la naci\u00f3n espa\u00f1ola en la cual se integraba una versi\u00f3n folclorizada de la cultura saharaui. Una naci\u00f3n que, no lo olvidemos, durante el franquismo era vista como jer\u00e1rquicamente organizada. En \u00faltima instancia, siempre se encuentra en su cabeza al dictador Francisco Franco y la estructura pol\u00edtica que desde \u00e9l desciende. As\u00ed, sobre las instituciones anteriormente enumeradas se encontraba el Gobernador General, un cargo que reca\u00eda en un militar de carrera y que ten\u00eda la \u00faltima palabra sobre cualquiera de las decisiones que se tomaban en el territorio. Se trataba en definitiva de una estructura supeditada a los intereses econ\u00f3micos metropolitanos y pol\u00edticos de los militares franquistas (Barbulo, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La segunda ocupaci\u00f3n del S\u00e1hara, los intereses econ\u00f3micos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas transformaciones pol\u00edticas se daban al mismo tiempo que una aut\u00e9ntica fiebre del oro arrasaba el territorio (Andreu Medeiro, 2017). El mismo a\u00f1o que el S\u00e1hara pasaba a ser considerado provincia, se aprobaba la Ley de Hidrocarburos que incentiv\u00f3 las prospecciones por todo el territorio en busca de petr\u00f3leo y gas natural. Por otra parte, la explotaci\u00f3n de sus yacimientos de fosfato permiti\u00f3 el acceso a una materia prima de crucial importancia para la revoluci\u00f3n verde que se estaba llevando a cabo en la metr\u00f3polis. Finalmente, m\u00e1s all\u00e1 de las riquezas situadas en el interior del territorio, la gesti\u00f3n de las aguas territoriales se convirti\u00f3 en un asunto de gran importancia. Su estrat\u00e9gica situaci\u00f3n frente a las Islas Canarias permit\u00eda a los estamentos militares de la dictadura argumentar la necesidad de controlar esa porci\u00f3n del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. Sin embargo, siempre estuvo de fondo la importancia de la explotaci\u00f3n de los recursos marinos, m\u00e1s a\u00fan en medio de una crisis ecol\u00f3gica como la que supuso el agotamiento de los bancos pesqueros sudafricanos a finales de los a\u00f1os sesenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este proceso de intensificaci\u00f3n econ\u00f3mica gener\u00f3 transformaciones sociales profundas, incluyendo el crecimiento de n\u00facleos urbanos tanto por concentraci\u00f3n de poblaci\u00f3n saharaui como por migraci\u00f3n metropolitana. En este sentido, el desarrollo de Villa Cisneros o El Aai\u00fan, conectados por l\u00ednea a\u00e9rea con las Islas Canarias, permit\u00eda dise\u00f1ar formas de explotaci\u00f3n tur\u00edstica que a\u00f1adiesen una imagen de normalidad a la explotaci\u00f3n colonial, funcionando esta industria como herramienta de construcci\u00f3n identitaria y legitimaci\u00f3n del proyecto colonial, vendiendo al territorio como un espacio ex\u00f3tico pero seguro para el consumo metropolitano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se debe olvidar que este proceso de explotaci\u00f3n econ\u00f3mica fue fuertemente subsidiado desde el Estado, m\u00e1s all\u00e1 de los costes derivados de toda colonizaci\u00f3n de un territorio, junto con una mayor presencia militar. Desde 1966 la administraci\u00f3n franquista estudi\u00f3 sistem\u00e1ticamente la introducci\u00f3n del territorio a los Planes de Desarrollo Econ\u00f3mico y Social, incluy\u00e9ndolo en los de 1968-1971 y 1972-1973 e iniciando en 1974 un Plan de Desarrollo propio (Morillas, 1995). Una inversi\u00f3n que fue creciendo en los a\u00f1os sesenta, a medida que el territorio iba convirti\u00e9ndose en la \u00faltima colonia espa\u00f1ola. Las negociaciones que se dieron alrededor del reparto de los fondos de estos planes de desarrollo informan de la creaci\u00f3n de alianzas dentro de las instituciones franquistas orientadas a atraer capital econ\u00f3mico y pol\u00edtico hacia estos espacios coloniales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La pol\u00edtica colonial franquista y los intereses pol\u00edticos sobre el territorio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se debe tener en cuenta que la pol\u00edtica colonial espa\u00f1ola en este periodo se caracteriz\u00f3 por el enfrentamiento entre dos posturas respecto al futuro de estos territorios: quienes apostaban por la permanencia de Espa\u00f1a en la medida de lo posible y quienes, desde una postura m\u00e1s pragm\u00e1tica, buscaban homologar su pol\u00edtica colonial con la de otras metr\u00f3polis europeas, estando dispuesta a la descolonizaci\u00f3n si ello significaba mayor aceptaci\u00f3n internacional de la dictadura. Este enfrentamiento entre posturas es una de las causas de la ca\u00f3tica pol\u00edtica hacia la descolonizaci\u00f3n que tuvo Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trataba de dos posturas divergentes respecto a la gesti\u00f3n del futuro de los territorios colonizados que enfrentaba a diferentes intereses econ\u00f3micos y pol\u00edticos. El primer grupo ten\u00eda entre sus personajes m\u00e1s visibles a los militares Luis Carrero Blanco y Jos\u00e9 D\u00edaz de Villegas. Esta postura ten\u00eda entre sus defensores a sectores militares que, como el propio Franco \u2013cuya biograf\u00eda \u201capenas puede explicarse sin la experiencia africana\u201d\u2013, consideraban vitalmente inaceptable la p\u00e9rdida de las colonias. El espacio de intervenci\u00f3n de esta postura estaba ligado a las estructuras de gesti\u00f3n colonial como la Direcci\u00f3n de Plazas y Provincias Africanas y el Gobierno General de las provincias africanas. Por lo que respecta al segundo grupo, estaba encabezado por Fernando Mar\u00eda Castiella, ministro de exteriores entre 1957 y 1969. Este segundo grupo ten\u00eda especial peso entre los c\u00edrculos diplom\u00e1ticos, lo que les daba una voz preponderante en Naciones Unidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pese a sus divergencias, ambas posturas ten\u00edan importantes intereses en com\u00fan, siendo el primero de ellos el mantenimiento de la dictadura franquista en la metr\u00f3polis. Adem\u00e1s, frente a la divergencia ret\u00f3rica y pol\u00edtica a medio-largo plazo, ambos proyectos sobre las colonias coincid\u00edan en la necesidad de transformarlas econ\u00f3mica y socialmente, si bien unos para su futura independencia y otros para su mejor integraci\u00f3n en la comunidad nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La presi\u00f3n por la descolonizaci\u00f3n aumenta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La descolonizaci\u00f3n de territorios vecinos a\u00f1adi\u00f3 presi\u00f3n en el contexto internacional para la descolonizaci\u00f3n del territorio, especialmente por parte de Marruecos, cuya pol\u00edtica del&nbsp;<em>Gran Marruecos<\/em>&nbsp;inclu\u00eda reivindicaciones territoriales sobre el S\u00e1hara Occidental. Al mismo tiempo que el conflicto entre \u00e9lites franquistas supon\u00eda una err\u00e1tica pol\u00edtica colonial en la que la definitiva inclusi\u00f3n del S\u00e1hara Espa\u00f1ol en la lista de Territorios No Aut\u00f3nomos en 1963 y el compromiso espa\u00f1ol de 1967 \u2013mediante la resoluci\u00f3n 2354 (XXII)\u2013 de realizar un refer\u00e9ndum de autodeterminaci\u00f3n, crearon un marco jur\u00eddico que Espa\u00f1a intent\u00f3 sistem\u00e1ticamente eludir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esta din\u00e1mica se debe a\u00f1adir, a partir de finales de los a\u00f1os sesenta, la organizaci\u00f3n del nacionalismo saharaui. La emergencia del Movimiento de Liberaci\u00f3n (<em>Harakat Tahrir<\/em>), liderado por Mohamed uld Hach Brachim uld Lebser y fundado en 1969 ser\u00eda el primer ejemplo. Su primera movilizaci\u00f3n p\u00fablica fue una manifestaci\u00f3n el 17 de junio de 1970 para reivindicar la autodeterminaci\u00f3n del pueblo saharaui frente a las muestras de adhesi\u00f3n a Espa\u00f1a de los&nbsp;<em>notables&nbsp;<\/em>cooptados por la metr\u00f3polis. La represi\u00f3n a esta reivindicaci\u00f3n, llevada a cabo por la Legi\u00f3n, fue brutal, suponiendo un punto de ruptura definitivo entre la poblaci\u00f3n saharaui y la administraci\u00f3n franquista (Barona, 2004).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s adelante, el proyecto, finalmente frustrado, presentado en febrero de 1973, de establecer un estatuto de autonom\u00eda para el S\u00e1hara Occidental \u2013similar al concedido a Guinea Ecuatorial antes de su independencia en 1968\u2013 no logr\u00f3 contener el creciente descontento saharaui frente a la colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola. La destituci\u00f3n de Castiella como ministro de asuntos exteriores en 1969 hab\u00eda dejado a los militares africanistas en una posici\u00f3n de poder de la que se aprovech\u00f3 Carrero Blanco para controlar la posible descolonizaci\u00f3n de la ya \u00faltima colonia espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este clima de tensi\u00f3n, el 10 de mayo de 1973 se anunci\u00f3 p\u00fablicamente la creaci\u00f3n del Frente para la Liberaci\u00f3n de Saguia el Hamra y R\u00edo de Oro (Frente Polisario). Esta organizaci\u00f3n integraba una ret\u00f3rica de fuerte impronta tercermundista, inspirada en movimientos de liberaci\u00f3n como el palestino, y articulaba pr\u00e1cticas de movilizaci\u00f3n heredadas de las luchas anticoloniales del occidente sahariano. Su discurso criticaba no solo la presencia espa\u00f1ola, sino tambi\u00e9n la colaboraci\u00f3n de determinados&nbsp;<em>notables&nbsp;<\/em>con la administraci\u00f3n colonial. A la par de una activa labor de concienciaci\u00f3n entre la poblaci\u00f3n saharaui, el Frente inici\u00f3 ataques contra infraestructuras militares y econ\u00f3micas espa\u00f1olas, vali\u00e9ndose de la porosidad fronteriza para ejecutar incursiones armadas (Ahmed Omar, 2023). En paralelo, se intensificaron las acciones de resistencia civil \u2013manifestaciones, huelgas, boicots\u2013 que expresaban la voluntad de descolonizaci\u00f3n de amplios sectores sociales del territorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Reticencias hasta el final<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este contexto, el asesinato de Carrero Blanco en diciembre de 1973 signific\u00f3 un nuevo giro de tim\u00f3n en la pol\u00edtica colonial espa\u00f1ola. Descabezado el grupo de presi\u00f3n procolonial que \u00e9l representaba y conscientes, ahora s\u00ed, de que la descolonizaci\u00f3n no pod\u00eda evitarse, las autoridades espa\u00f1olas desarrollaron estrategias de \u00faltimo recurso para intentar condicionar el proceso. La fundaci\u00f3n del Partido de Uni\u00f3n Nacional Saharaui (PUNS) evidenciaba la intenci\u00f3n de posicionarse como interlocutor leg\u00edtimo ante la inminencia del refer\u00e9ndum de autodeterminaci\u00f3n promovido por Naciones Unidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al mismo tiempo, las tensiones se multiplicaban: frente a una pol\u00edtica colonial desnortada, el nacionalismo saharaui organizado alrededor del Frente Polisario fue ganando reconocimiento internacional. Del mismo modo, los pa\u00edses de la regi\u00f3n presionaban por la descolonizaci\u00f3n del territorio, especialmente Marruecos que ambicionaba su anexi\u00f3n. En este sentido, para reforzar su posici\u00f3n, el Reino de Marruecos acudi\u00f3 a la Corte Internacional de Justicia solicitando un dictamen sobre la existencia de v\u00ednculos jur\u00eddicos precoloniales entre las tribus saharauis, el sultanato alau\u00ed y las poblaciones mauritanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mayo de 1975, una misi\u00f3n visitadora de la ONU se desplaz\u00f3 al territorio con el objetivo de preparar el tan postergado refer\u00e9ndum de autodeterminaci\u00f3n. La respuesta saharaui, liderada por el Frente Polisario, consisti\u00f3 en una serie de manifestaciones masivas en favor de la independencia, que visibilizaron el respaldo popular a la causa anticolonial. La movilizaci\u00f3n consigui\u00f3 dejar de lado al PUNS y demostrar la voluntad popular de la independencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Simult\u00e1neamente, Marruecos aceleraba su ofensiva diplom\u00e1tica. Aunque la Corte Internacional de Justicia, en su dictamen del 16 de octubre de 1975, reconoc\u00eda la existencia de ciertos v\u00ednculos hist\u00f3ricos entre Marruecos y algunas tribus saharauis, tambi\u00e9n afirmaba con claridad que tales lazos no supon\u00edan la soberan\u00eda territorial sobre el S\u00e1hara Occidental (Ruiz Miguel, 1995). Sin embargo, el fallo fue reinterpretado por Marruecos como un respaldo a sus pretensiones, y la llamada&nbsp;<em>Marcha Verde<\/em>&nbsp;\u2013una invasi\u00f3n civil y militar cuidadosamente orquestada\u2013 se puso en marcha a comienzos de noviembre de ese mismo a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es en ese contexto que el 14 de noviembre de 1975, el Gobierno espa\u00f1ol \u2013con un Franco moribundo\u2013 firm\u00f3 los Acuerdos Tripartitos de Madrid, mediante los cuales transfer\u00eda la administraci\u00f3n del S\u00e1hara Occidental a Marruecos y Mauritania. Este acto, ampliamente considerado de legalidad dudosa, se realiz\u00f3 sin consultar a la poblaci\u00f3n saharaui, lo que contradec\u00eda abiertamente los principios del derecho internacional sobre la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos. La comunidad internacional tampoco reconoci\u00f3 plenamente la legitimidad de estos acuerdos. Puestos a elegir, los todav\u00eda jerarcas franquistas eligieron enfrentarse al rival m\u00e1s d\u00e9bil, un Frente Polisario que reivindicaba la autodeterminaci\u00f3n del territorio amparado por las pol\u00edticas de Naciones Unidas y el respaldo de la poblaci\u00f3n del S\u00e1hara, frente al m\u00e1s fuerte, un Marruecos apoyado por los Estados Unidos y la fuerza de sus armas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En paralelo, se busc\u00f3 desactivar las posibles acciones que llevaran a cabo los militares espa\u00f1oles que todav\u00eda controlaban el territorio, el llamado \u201cbunker de la arena\u201d (Rodr\u00edguez Jim\u00e9nez, 2015). Los jerarcas metropolitanos tem\u00edan que se iniciase una guerra colonial con la dictadura en sus horas bajas y que esto terminase dando un escenario similar al que estaba viviendo el Portugal de la Revoluci\u00f3n de los Claveles. La operaci\u00f3n, que contaba con el apoyo de los Estados Unidos, consisti\u00f3 en que el pr\u00edncipe Juan Carlos \u2013entonces Jefe de Estado en funciones\u2013 viajara el 2 de noviembre a El Aai\u00fan. Su presencia buscaba calmar las inquietudes de los mandos militares frente a los movimientos marroqu\u00edes y darles una salida honrosa del territorio. Su declaraci\u00f3n de que se har\u00eda \u201ccuanto fuera necesario para que nuestro ej\u00e9rcito conserve intacto su prestigio y su honor\u201d funcion\u00f3 como cobertura simb\u00f3lica para una retirada ordenada y una descolonizaci\u00f3n ejecutada sin resistencia por parte de los militares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro de los frentes que tuvo que afrontar la descolonizaci\u00f3n espa\u00f1ola fue la preocupaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n metropolitana afincada en el territorio, as\u00ed como de sus capitales. La opaca gesti\u00f3n colonial espa\u00f1ola hizo que, desde mediados de 1975, diferentes sectores econ\u00f3micos comenzaran a expresar de forma discreta su preocupaci\u00f3n por una posible retirada del territorio. Finalmente, el proceso de extradici\u00f3n de estas personas y capitales se hizo bajo el nombre de&nbsp;<em>Operaci\u00f3n Golondrina<\/em>, mediante la cual se evacu\u00f3 del territorio tanto a la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola como a sus bienes, lleg\u00e1ndose a vaciar incluso los cementerios cristianos. Junto a esta evacuaci\u00f3n, el Estado espa\u00f1ol implement\u00f3 una pol\u00edtica de compensaciones econ\u00f3micas, a trav\u00e9s de la cual se distribuyeron subvenciones por las p\u00e9rdidas econ\u00f3micas ocasionadas debidas al abandono del territorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el paso del tiempo, emergieron m\u00faltiples acusaciones de malversaci\u00f3n. Se denunci\u00f3 que numerosos empresarios cobraron compensaciones por bienes que, en lugar de haber sido abandonados, fueron vendidos a inversores marroqu\u00edes o trasladados a Canarias. La l\u00f3gica econ\u00f3mica del colonialismo espa\u00f1ol, lejos de desaparecer, se configur\u00f3 en nuevas formas de acumulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En contraste, la poblaci\u00f3n saharaui qued\u00f3 atrapada en una encrucijada existencial. Deb\u00eda elegir entre permanecer bajo la ocupaci\u00f3n marroqu\u00ed-mauritana \u2013lo que significaba exponerse a la represi\u00f3n en los conocidos como&nbsp;<em>a\u00f1os de plomo<\/em>\u2013 o huir hacia el desierto. Los bombardeos marroqu\u00edes, como los registrados en Um Draiga, precipitaron este \u00e9xodo, forzando el desplazamiento masivo de poblaci\u00f3n hacia las zonas des\u00e9rticas. Este proceso finalmente llev\u00f3 a una parte de la poblaci\u00f3n a los campos de refugiados en Tinduf, Argelia, donde se proclam\u00f3, el 27 de febrero de 1976 la Rep\u00fablica \u00c1rabe Saharaui Democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Continuidades neocoloniales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fin de la presencia colonial espa\u00f1ola no implic\u00f3 la desaparici\u00f3n de los intereses econ\u00f3micos gestados durante la ocupaci\u00f3n. Por el contrario, estos se mantuvieron a trav\u00e9s de los acuerdos internacionales, como lo demuestran las cl\u00e1usulas secretas de los Acuerdos Tripartitos de Madrid. Entre ellas, destaca el compromiso marroqu\u00ed de permitir que hasta 800 barcos pesqueros espa\u00f1oles operasen en aguas del S\u00e1hara Occidental durante dos d\u00e9cadas. Este tipo de disposiciones evidencia c\u00f3mo la l\u00f3gica postcolonial permiti\u00f3 a Espa\u00f1a conservar sus intereses econ\u00f3micos, pese a la cesi\u00f3n administrativa del territorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata de unas l\u00f3gicas heredadas por la Uni\u00f3n Europea cuyos acuerdos pesqueros y comerciales con Marruecos tratan de incluir las aguas territoriales del S\u00e1hara, pese a las disposiciones en contra del Tribunal de Justicia de la Uni\u00f3n Europea. En este sentido, los intereses del capital europeo han prevalecido sobre los principios del derecho internacional, favoreciendo una externalizaci\u00f3n del control pol\u00edtico a Marruecos. Este modelo neocolonial permite la continuidad de la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica del territorio mientras se delega el coste pol\u00edtico, diplom\u00e1tico y militar de la ocupaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A nivel jur\u00eddico, el S\u00e1hara Occidental sigue siendo el Territorio No Aut\u00f3nomo m\u00e1s extenso reconocido por Naciones Unidas. Pese a que en 1976 Espa\u00f1a comunicase que daba por terminada su presencia en el territorio, este no ha sido descolonizado todav\u00eda, por lo que esta&nbsp;<em>retirada<\/em>&nbsp;resulta jur\u00eddicamente muy problem\u00e1tica. Una contradicci\u00f3n que revela la incompletitud del proceso descolonizador y las tensiones entre la identidad democr\u00e1tica postimperial espa\u00f1ola y sus obligaciones internacionales no resueltas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El S\u00e1hara Occidental constituye un recordatorio constante de que la transici\u00f3n democr\u00e1tica espa\u00f1ola no implic\u00f3 una ruptura integral con el pasado, ya que evit\u00f3 enfrentarse plenamente con las responsabilidades coloniales. La continuidad de intereses econ\u00f3micos, la ambig\u00fcedad jur\u00eddica internacional y el sufrimiento prolongado del pueblo saharaui ilustran los l\u00edmites de una descolonizaci\u00f3n incompleta, cuyas consecuencias siguen vigentes medio siglo despu\u00e9s y cuyas ra\u00edces no se deben buscar en 1975, sino en d\u00e9cadas de pol\u00edtica imperial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahmed Omar, Emboirik (2023)<em>&nbsp;Breve historia del Frente Polisario<\/em>. Madrid: Catarata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Andreu Mediero, Beatriz (2017)&nbsp;<em>El dorado bajo el sol: canarios en el antiguo S\u00e1hara espa\u00f1ol<\/em>. Rivas-Vaciamadrid: Mercurio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">B\u00e1rbulo, Tom\u00e1s (2017)&nbsp;<em>La historia prohibida del S\u00e1hara Espa\u00f1ol. Las claves del conflicto que condiciona las relaciones entre Espa\u00f1a y el Magreb.&nbsp;<\/em>Barcelona: Pen\u00ednsula.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Barona, Claudia (2004)&nbsp;<em>Los hijos de la nube: estructura y vicisitudes del S\u00e1hara Espa\u00f1ol desde 1958 hasta la debacle<\/em>. Madrid: Langre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bengochea Tirado, Enrique (2019)&nbsp;<em>La Secci\u00f3n Femenina en la provincia de S\u00e1hara: Entrega, hogar e imperio<\/em>. Barcelona: Bellaterra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Morillas, Javier (1988)&nbsp;<em>S\u00e1hara occidental, desarrollo y subdesarrollo<\/em>. Madrid: Prensa y Ediciones Iberoamericanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rodr\u00edguez Jim\u00e9nez, Jos\u00e9 Luis (2015)&nbsp;<em>Agon\u00eda, traici\u00f3n, huida: el final del S\u00e1hara espa\u00f1ol<\/em>. Barcelona: Cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ruiz Miguel, Carlos (1995)&nbsp;<em>El S\u00e1hara occidental y Espa\u00f1a: historia, pol\u00edtica y derecho: an\u00e1lisis cr\u00edtico de la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola<\/em>. Madrid: Dykinson.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Enrique Bengochea Tirado&nbsp;<\/em><em>es investigador en el Departamento de Historia Moderna y Contempor\u00e1nea en la Universitat de Val\u00e8ncia<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fuente: <a href=\"https:\/\/vientosur.info\/la-cuestion-del-sahara-occidental-la-lastrada-transicion-espanola-a-una-democracia-postimperial\/\">https:\/\/vientosur.info\/la-cuestion-del-sahara-occidental-la-lastrada-transicion-espanola-a-una-democracia-postimperial\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La firma de los Acuerdos Tripartitos de Madrid el 14 de noviembre de 1975 sell\u00f3 oficialmente el destino de la \u00faltima colonia espa\u00f1ola.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16616,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-16612","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-movimientos-sociales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.hemensalidaporlaizquierda.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16612","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.hemensalidaporlaizquierda.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.hemensalidaporlaizquierda.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hemensalidaporlaizquierda.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hemensalidaporlaizquierda.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16612"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.hemensalidaporlaizquierda.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16612\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16617,"href":"https:\/\/www.hemensalidaporlaizquierda.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16612\/revisions\/16617"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hemensalidaporlaizquierda.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16616"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.hemensalidaporlaizquierda.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16612"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hemensalidaporlaizquierda.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16612"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hemensalidaporlaizquierda.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16612"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}